martes, 21 de octubre de 2014

EL SILENCIO DE LOS CUERPOS





Para los normalistas de Iguala

Cuando me desperté estaba oscuro y sentía un dolor fuerte que me recorría la cabeza. Al intentar moverme sólo pude sentir el brazo derecho. Empecé a palparme y recorrí mi pecho, al avanzar no encontré nada, era todo lo que quedaba de mí.

Miré a mí alrededor y me topé con un ojo desnudo que me miraba trémulo bajo la luz de la luna. Tardé un tiempo en darme cuenta que mis restos yacían entre los cuerpos desmembrados de los compañeros de la marcha. Le hice un gesto a los amigos que logré reconocer entre el mar de miembros, pero voltearon la mirada. Con dificultad me moví entre ellos y tomé lo que fui encontrando hasta hacerme un cuerpo de retazos.

Después de muchos intentos de superar la torpeza de mis nuevos pies, pude levantarme y traté de convencer al resto de muchachos que me acompañaran. Les dije que buscáramos la manera de llegar hasta nuestros hogares, pero sólo escuché algún llanto bajito y nada más.

Así que me fui renqueando de vuelta a casa, para abrazar a mi madre y decirle que todo está bien, que no volveré a protestar, que lo mejor es callar.


Alberto Sánchez Argüello
Managua Octubre 2014

Imagen: internet


ALGUIEN CIVILIZADO



La cafetería estaba repleta de personas sin fineza ni cultura, todas hablando de sus trabajos insípidos y estúpidas anécdotas cotidianas. Harto de su ruido pensé que era mejor seguir paseando la mascota de mi hija, así que puse el diario en la mesa y pedí la cuenta.

Casualmente me había encontrado en el periódico con un anuncio del lugar donde la compramos. Es indignante que las ofrezcan como dinosaurios de bolsillo. Un año después de que nos vendieron el huevo, no existe un bolsillo en el que esa bestia pueda alcanzar.

En la calle, el guarda me vio venir y zafó la correa de un poste para entregarme el animal. No pude dejar de notar que al sujeto le faltaba el brazo izquierdo, así que le pregunté que había pasado. Me dijo con tranquilidad que mi mascota se lo había arrancado, pero que todo estaba bien, que siempre había usado más el derecho.

Claro que le dejé una buena propina, era lo mínimo que podía hacer después que tuvo la amabilidad de limpiar su sangre de la piel del tiranosaurio.

Alberto Sánchez Argüello

Managua Octubre 2014

Imagen: internet

domingo, 19 de octubre de 2014

CUANDO SE CAEN LOS MUROS QUE NOS SEPARAN



Yo estaba leyendo el diario cuando escuchamos un fuerte estruendo. Salimos al patio y vimos que todos los vecinos también estaban alarmados. No tardamos en descubrir que uno de los muros del residencial había cedido después de varias semanas de intensas lluvias.

Al acercarnos al derrumbe nos dimos cuenta que unas casitas humildes habían sido aplastadas. Alguien llamó a emergencias y tratamos entre varios de mover los grandes trozos de cemento.

"Temblor" gritó alguien y los vecinos salieron corriendo en todas direcciones. Sólo yo me quedé para ver salir a varias familias desde debajo de los escombros. Sus cuerpos cubiertos de lodo, caminando con dificultad por sus piernas rotas y espaldas resquebrajadas.

Recogieron despacio sus pocas pertenencias y recuperaron los restos de plástico negro y zinc que pudieron para irse a reconstruir sus hogares en otro lugar

Yo traté de ofrecerles nuestra casa al menos por esa noche, pero  mi mujer me dijo que ya estaban muertos y que no podíamos hacer nada por ellos.

Ahora tienen sus casitas cerca de otro de nuestros muros. Cuando hay viento se cuela un hedor a descomposición por las ventanas, pero nosotros usamos más ambientador y  no pasa nada.

Alberto Sánchez Argüello
Managua Octubre 2014

Imagen: Foto El Nuevo Diario

sábado, 18 de octubre de 2014

LOS RIESGOS DE LLEVAR LO PRIVADO A LO PÚBLICO


Después de varios años de malestares digestivos decidí hacerme un chequeo médico completo. Mi esposa insistió en que fuéramos a una clínica privada, pero yo no estaba dispuesto a darle mis ahorros a esos chupasangre. Así que hice todas las filas necesarias y aguanté la mala atención de las enfermeras del seguro social, hasta obtener una cita.

Me tocó un internista joven que sin mayores preámbulos me dijo que mi caso era muy extraño, digno de un estudio médico. A manera de explicación me mostró las imágenes tomadas en los exámenes. En ellas se podía apreciar claramente una comunidad de hombrecitos y mujercitas labrando grandes campos de cereal en mi intestino delgado.

Yo me sorprendí mucho y mi mujer me regañó por toda la cochinada que como en el mercado durante la compra de fin de semana. El internista entusiasmado aseguró que había mapeado toda una ciudad que iba desde mi esófago hasta el duodeno. Luego trató de contarme sobre las maravillas de sus medios de transporte pero yo lo interrumpí, lo que me interesaba era saber cómo deshacerme de ellos. Él hizo todo lo posible por hacerme cambiar de parecer apelando a mi deber con la ciencia, la piedad cristiana y cosas así, pero al final logré sacarle una receta con fuertes antibióticos acompañados de laxantes y un subsidio.

Les ahorraré la descripción de mis terribles idas y venidas al baño, sólo diré que fueron días bastante duros. Lo cierto es que nuevos exámenes confirmaron que mi cuerpo estaba deshabitado.

Un par de meses después recibí la visita de un funcionario del ministerio de justicia. Desde el umbral de la puerta me pasó un citatorio para una audiencia. Cuando abrí el sobre me encontré con una acusación de genocidio premeditado en mi contra. Mi mujer aprovechó aquello para sacarme en cara que esto no habría pasado si hubiésemos ido con un privado…


Tiene razón.


Alberto Sánchez Argüello
Managua Octubre 2014

Imagen: estudio anatómico Leonardo da Vinci

viernes, 17 de octubre de 2014

LOS INCONVENIENTES DEL CAMBIO CLIMÁTICO



El barman me preparó un whisky apenas me senté en la barra. Yo le agradecí el buen servicio y pensé que el bar merecía otra oportunidad. Antes de ocuparme del trago apagué los celulares y dejé en el piso el maletín, a ver si lograba tener una hora sin preocupaciones.

Tomé el vaso y lo noté más pesado de lo normal. Al fijarme en su contenido me encontré con un oso blanco aferrado a uno de los cubos de hielo. El animal me quedó viendo y rugió lo más fuerte que pudo, mostrándome sus dientes afilados. Yo me quedé un tiempo mirándolo, decidiendo entre pedir un cambio de trago e irme sin pagar.  

Uno va a los bares a sacudirse el mundo exterior. Ya les había dejado pasar que me dieran tragos con pingüinos y hasta alguno lleno de inuit que intentaban construirse un igloo, pero esto de osos fue el colmo. 


Me fui sin despedirme.

Alberto Sánchez Argüello
Managua Octubre 2014

OTROS MUNDOS IMPOSIBLES



EL DESCUBRIMIENTO DE EUROPA

Los bárbaros iberos vieron llegar los barcos aztecas con asombro y maravilla.

ESTRATEGIA FALLIDA

Devorado el último cristiano en el coliseo, el oráculo le dijo al emperador que había salvado al mundo de papas y curas católicos.

SONÁMBULO

La última vez que Dios caminó dormido causó la extinción de los dinosaurios.

DESPUES DEL CATACLISMO ATÓMICO

Los domingos las cucarachas se reúnen para alabar y dar gracias a la ojiva nuclear.

EL OTRO LLAMADO

La bestia apocalíptica que salió del mar no fue Chulhu, sino un continente de plástico que cobró vida.

METEMPSICOSIS

El fin del mundo fue tan rápido que humanos, plantas y animales siguieron simulando que existían.

FEMICIDIO ORIGINAL

El Génesis omite las seis antecesoras de Eva que no cumplieron con las expectativas de Adán.

LA REPÚBLICA DE LOS PECES

Se cumplió el sueño de Morazán cuando un terremoto llevó a Centroamérica al fondo del mar: todas sus naciones formaron un sólo país.

RESTOS DE LAS DICTADURAS

Llovió durante tanto tiempo, que los cuerpos de los desaparecidos salieron de la tierra para regresar a sus casas.


Alberto Sánchez Argüello
Managua octubre 2014
Textos originalmente publicados en @7tojil


Imagen Mammon de Alex Gross

jueves, 16 de octubre de 2014

ELLOS HEREDARAN LA TIERRA



El joven K entró despacio al gran salón de los heterometábolos. Adentro fue recibido en silencio por el consejo de ciudadanos subterráneos y un ujier le indicó su lugar con un breve chasquido.

El sumo sacerdote se ubicó en el centro del salón. Alzó sus patas delanteras e inició la ceremonia de la mayoría de edad, recitando los linajes de invertebrados a lo largo de cuatrocientos millones de años de evolución.

Mientras el oficiante continuaba el recorrido a través del carbonífero, el cretácico y el extinto antropoceno, K estaba tan nervioso que tenía que contraer su musculatura para forzar la entrada del aire a través de sus espiráculos.

Al terminar el recital de linajes K estaba más tranquilo. Llenó sus tráqueas de oxígeno y pasó al centro, reconocido por sus mayores como un ciudadano con plenos derechos. Ahí tomó entre sus extremidades superiores el libro sagrado y empezó la lectura…

Bendito sea el polímero de petróleo
Bendita sea la Dioxina
Bendito sea el nombre del ébola
Bendita sea la ojiva nuclear…
        
Y así continúo durante horas la letanía de bendiciones por la sobrevivencia de los blatodeos y la extinción de los humanos.

Alberto Sánchez Argüello
Managua Octubre 2014

Imagen: internet