viernes, 18 de julio de 2014

EL REGRESO DE CAPERUCITA


Caperucita se despidió de la abuela, apretó fuerte la canasta de comida y el fajo de dólares bajo su falda y se fue.

Pasó un río amarrada a un neumático. Casi se mata al caerse del techo de un tren en movimiento.  Recorrió un desierto a través de infinitos túneles de tuberías oxidadas y malolientes. Se escondió ocho horas dentro de un camión lleno de caperucitas y finalmente terminó apresada y encarcelada en una frontera.

Ya de vuelta en el bosque -después de un dilatado proceso de deportación- la abuelita llamó a los padres de caperucita para pedirles que enviaran otro fajo de dólares. 

El lobo por su parte prometió contactar un mejor coyote.

Alberto Sánchez Argüello

Managua Julio 2014




sábado, 12 de julio de 2014

EL MIRADOR


Mi esposa hace el mejor faláfel. Cocina una buena cantidad para ocasiones especiales como esta y nuestros hijos no dejan una sólo croqueta en el plato. Pero esta vez se esmeró y hasta preparó para los vecinos. Ellos agradecidos nos reparten un poco de hummus y pan de pita.

Como siempre trajimos las sillas plásticas que compramos en rebaja recién nos mudamos acá, mi hijo mayor se trajo su tableta, pero yo sé que apenas comiencen las explosiones lo dejará a un lado y me tocará guardarlo antes de que lo dejemos olvidado en el mirador.

La noche está particularmente hermosa: la luna está en creciente y el cielo despejado nos dejará mirar la trayectoria de los misiles sin ningún obstáculo. Apenas nos acabamos de sentar y repartir la comida cuando escuchamos el zumbido en el aire. Los niños gritan y agitan los abrazos celebrando, yo saco mi Smartphone y lo dejo listo para no perder una sólo imagen.

Las columnas de fuego no se hacen esperar, desde la distancia nos llega un griterío ahogado. Yo sólo me dedico a tomar fotos, pero los vecinos se ponen de pie y aplauden gozosos, mis hijos terminan imitándolos.

Un par de horas después el horizonte es un baile de fuego y los gritos de la gente se han terminado por apagar. Nos despedimos afectuosos, mientras le damos una última mirada al territorio palestino, o lo que queda de él.

Alberto Sánchez Argüello

Managua Nicaragua Junio 2014

Imagen: http://www.veooz.com/media/JHK6jUJ/gallery

miércoles, 9 de julio de 2014

REGULACIÓN



Dicen que habrá un anuncio especial, relacionado con nosotras, posiblemente hoy mismo en cadena nacional de los medios oficiales, que es igual a decir todos los canales de televisión y radio que tienen licencia para operar.

No me quiero hacer expectativas, pero quiero creer que algún cambio es posible, que tanta lucha no fue en vano. Me escondo –como siempre- en los últimos escombros que aún le recuerdan a esta ciudad que la parió un terremoto. Desde acá puedo ver una de las pantallas gigantes de metal amarillo, mostrando el conocido ritual de flores y música que antecede las palabras del Presidente.

Él comienza hablando de los sueños de los próceres, de un continente unido, de los héroes que murieron para heredarnos la leche y la miel, de su esposa que llena de sabiduría cada jornada presidencial, y finalmente habla de nosotras.

En compañía de veinte asesores que representan la verdad oficial en ciencias sociales y políticas, el presidente informa que las  Naciones Unidas han declarado a las mujeres de nuestro país en peligro de extinción.

La gente en la sala hace silencio, la primera dama le pasa un folio a su esposo y él retoma su discurso. Anuncia entonces que su gobierno decreta la regulación del feminicidio: no se tolerará que funcionarios públicos dediquen un asesinato al primer mandatario, las multas por degollamiento -en presencia de los hijos- se duplicarán y los gastos funerarios correrán a cargo del feminicida.

El primer mandatario gesticula enérgico mientras asegura que somos el país más seguro, que nuestra capital acaba de ser declarada la menos violenta del mundo y que los derechos de la familia son los más importantes para su gobierno. Pero yo ya dejé de escuchar, me concentro en contener los gritos para evitar que alguien me denuncié por conducta impropia y termine como el resto de compañeras que han desaparecido en los últimos veinte años.

Mientras el presidente sigue hablando del gran canal, que avanza a razón de cinco kilómetros por año, llenando de esperanza a los grandes poderes económicos de la nación, yo saco mis pocas pertenencias del escondite, ensucio mi cara con tierra y basura y me voy cojeando, pidiendo a mis pies que no me traicionen llevándome hacia la frontera.  

Alberto Sánchez Argüello
Managua Nicaragua Junio 2014


Imagen: http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Feminicidio-mujeres-ojo-violencia_0_904709534.html

sábado, 28 de junio de 2014

APARTMENTS




In No. 1 lives a widow. She believes in her husband´s reincarnation as a cat, and therefore adopts as many cats as possible to drown viciously.

In No. 4 lives a retiree who has lost his shadow. He draws his own silhouette on the walls to feel less alone.

In No. 7 lives a couple with the most honest marriage that has ever existed: they vowed to make each other miserable for the rest of their lives.

In No. 5 lives a dictator who has concentration camps for cockroaches, guarded by rats and termites loyal to his regime.

In No. 8 lives a medium who doesn't receive any ghosts after two in the morning.

In No. 19 lives a nurse who publishes rewards in the papers for anyone who can find the lost time of her teenage years.

No. 10 is occupied by three sisters. They use the same fork, the same bedsheet and the same vibrator.

In No. 14 lives a man who spent thirty years in prison. At night he digs a tunnel to lead him back to his cell.

In No. 12 lives a girl who always wakes up at three and walks across the ceiling until dawn.

In No. 11 lives a school teacher. He makes letter bombs on Fridays and sends them to random addresses.

In No. 17 lives a Satanic sect. They have covens on Saturdays and yard sales on Sundays.

No. 16 is occupied by a family of cannibals. They are the reason why the position of concierge is always vacant.


In No. 20 lives the husband of the widow of No. 1, reincarnated as an angora cat and treated very well by an octogenarian lady.


Alberto Sánchez Argüello
originally published in
Twitter @7tojil

with my thanks to Vikram Paralkar

martes, 24 de junio de 2014

APARTAMENTOS




I

En el N°1 vive una viuda que, convencida de la reencarnación del esposo en gato, adopta los que puede para ahogarlos con saña.

II

En el N° 2 vive un jubilado que perdió su sombra. Ha dibujado su propia silueta en todas las paredes para sentirse menos solo.

III

En el N° 3 vive el matrimonio más honesto que jamás ha existido: se juraron hacerse desgraciados el uno al otro para toda la vida.

IV

En el N° 4 vive un dictador que tiene campos de concentración para cucarachas, custodiados por ratas y comejenes leales a su régimen.

V

En el N° 5 vive una médium que no recibe fantasmas después de las dos de la mañana.

VI

En el N° 6 vive una enfermera que publica en los clasificados recompensas a quien encuentre el tiempo que perdió en su adolescencia.

VII

En el N° 7 viven tres hermanas que usan el mismo tenedor, la misma sabana y el mismo vibrador.

VIII

En el N° 8 vive un hombre que pasó 30 años en prisión. De noche cava un túnel que lo lleve de nuevo a su celda.

IX

En el N° 9 vive una niña que siempre se despierta a las 3 de la mañana y camina por el techo hasta el amanecer.

X

En el N° 10 vive un profesor de preescolar que arma cartas bomba los viernes y las manda a direcciones al azar.

XI

En el N° 11 vive una secta satánica que hace aquelarres los sábados y venta de patio los domingos.

XII

En el N° 12 vive una familia de caníbales que ha provocado que siempre esté vacante el puesto del conserje.

XIII

En el N° 13, gordo y feliz, vive el esposo de la viuda del 1, reencarnado en un gato angora que atiende gustosa una octogenaria.


Alberto Sánchez Argüello
Managua Nicaragua 24/6/14

(*) Publicado originalmente en la cuenta de twitter @7tojil


Imagen: Alberto Sánchez Argüello

viernes, 20 de junio de 2014

VERSIÓN OFICIAL



#J22NoSeOlvida

Estoy tan acostumbrada al psiquiatra que podría quedarme dormida sino fuera por las malditas moscas.

Mis padres dicen que esto es sano, que así podré tener otra vez una vida normal. He optado por no contrariarles, ya han tenido bastante con la presión gubernamental.

En consulta, el psiquiatra me recuerda que la marcha en la que participé no fue pacífica, que la gente tuvo que ser reducida a la fuerza por violentar el orden público. Me pide que diga en voz alta que nadie me golpeó hasta matarme, que lo mío fue una simple contusión tal cual lo describe el informe policial. Lo hago paladeando cada palabra como si fueran caramelos.

Concluida mi representación de paciente en sanación, agradezco la paciencia, limpio los coágulos de sangre que quedaron pegados en el sofá y me alejo por las calles, acompañada por las moscas.

Alberto Sánchez Argüello

Imagen: Bansky

viernes, 6 de junio de 2014

NOSOTROS LOS MONSTRUOS



mi trío de monstruos

I

Los monstruos somos inabarcables.

II

Los monstruos miramos el mundo con miles de ojos a la vez.

III

Hay monstruos que no saben que lo son. Necesitan de otros monstruos para darse cuenta.

IV

Por más que quisiéramos, los monstruos no traemos manual de instrucciones.

V

Los monstruos a veces pesamos tanto que hundimos a todos junto con nosotros.

VI

A veces los monstruos dejamos tanto tiempo encendida nuestra imaginación que se nos funde la realidad.

VII

Los monstruos necesitamos anclas.

VIII

A los monstruos a veces nos estalla la cabeza. La ventaja es que siempre nos crece una nueva.

IX

Nadie sabe cómo surgimos los monstruos. Sólo se sabe que no existen escuelas que enseñen a serlo, ni fábricas que nos produzcan.

X

Si usted no es un monstruo no intente pasar por uno; normalmente acabará actuando de manera monstruosa, que no es lo mismo.

XI

No existe tal cosa como monstruo de medio tiempo. Todos lo somos tiempo completo y sin que nos paguen horas extras.

XII

A veces los monstruos quisiéramos dejar de serlo, pero los closets se nos cierran y los espejos no nos mienten.

XIII

Cuando estamos tristes, los monstruos recordamos que en el fondo, también somos humanos.


Texto e ilustración Alberto Sánchez Argüello @7tojil