jueves, 11 de diciembre de 2014

INSOMNIO




Acomoda su cuerpo adolorido en la cama de metal, primero boca abajo, luego boca arriba, de lado y así sucesivamente hasta alcanzar una posición intermedia en la que empieza a sentirse aletargado.

Entonces toman forma en su mente los sonidos del día: gente quejándose del calor, algún chiste estúpido, múltiples peleas de parejas que no resuelven nada, gritos del vende diarios y la señora de las frutas, un par de sujetos hablando sobre cómo evitar los impuestos, un taxista que dice que la gasolina no lo deja bajar los precios, un anciano diciendo que este gobierno es una mierda, un tipo susurrando en su celular que ya identificaron al sujeto, varios chavalos del barrio diciendo que la policía anda alborotada, su madre gritando, el sonido fuerte de un garrote pegando en su cabeza, el policía que le dice que de esta noche no pasa.

Abre los ojos exaltado. Lentamente se palpa la cabeza: hay un agujero en el que mete los dedos. Se levanta, camina hacia la oscuridad… ya no puede dormir.

Alberto Sánchez Argüello

Managua Noviembre 2014

Imagen: internet

lunes, 8 de diciembre de 2014

SINGULARIDAD



La jubilación no le sentó bien a mi padre. Se plantó frente al televisor rodeado de meneítos y tortillitas. Nosotros tratamos de animarlo, pero todo fue inútil. El hombre sólo gruñía a manera de respuesta, mientras seguía agotando sus neuronas con la telebasura de los realitys.

Con el tiempo fue ganando tallas, una por mes. En casa no hablábamos del tema, pasábamos en silencio por la sala, entre la comida chatarra que tapizaba el piso y el voluminoso cuerpo de mi padre que llegaba hasta las paredes. Incapaz de seguir tolerando tanta desidia, me conseguí un trabajo en otro país.

Por un tiempo llamaba cada mes para escuchar llorar a mi madre, mientras me contaba cosas absurdas sobre pequeños muebles que flotaban alrededor de mi padre. Al final dejé de llamar para no seguir sufriendo aquel horror.

Un año después me enteré por las noticias que la casa había implosionado ante un extraño fenómeno gravitacional, definido por algunos físicos teóricos como un pequeño agujero negro.

Varias décadas de terapia después había dejado de pensar en aquella tragedia, hasta esta tarde en que mi madre me visitó en el asilo de ancianos. Mis nietos se acababan de ir cuando ella entró. Me dijo que finalmente había logrado dejar a mi padre y que se iba en un crucero por el mundo. Se miraba muy rejuvenecida.

Alberto Sánchez Argüello

Managua Noviembre 2014

Imagen: escultura de Ron Mueck

sábado, 29 de noviembre de 2014

LA VIRGEN


Una virgen debe ser solidaria, temerosa de Dios. Ahí tiene a Chimalma la abnegada madre de Quetzalcóatl, o a  Semíramis que vengó el asesinato de Nimrod engendrando sola a Tammuz, al igual que Isis vengó a Osiris engendrando a Horus. Y por supuesto, María y su complaciente esposo José.

Pero ya ve a esta Mariela, chavala de barrio, trabajadora de maquila, negándole la entrada al ángel de la segunda anunciación, denunciando a Dios ante los juzgados por acoso sexual. Un escándalo televisado y una vergüenza nacional para nosotras las creyentes.

Ahora el cristo nacerá en quien sabe qué país de pacotilla y perderemos la gloria merecida de ser la nueva casa del señor. Todo por una virgen egoísta, atea y feminista.

Alberto Sánchez Argüello

Managua Noviembre 2014

martes, 25 de noviembre de 2014

POSESION


Cada día, al regresar de la escuela, me detengo en el parque a un par de cuadras de mi casa. Está lleno de juegos rotos y hojas podridas cubren el lugar, excepto por un pequeño carrusel que ya no puede girar.

Ahí fue donde lo encontré. Estaba sentado en un caballito sin cabeza. Tenía casi mi tamaño, con la piel oscura y escamosa. Me dijo que estaba sólo y que se quería ir conmigo. Yo le tomé su mano de uñas largas y le di un abrazo con los ojos cerrados. Cuando los volví a abrir ya no estaba ahí.

De vuelta en casa mi madre me sirvió la comida y me mandó a hacer tareas sin notar ninguna diferencia. Al caer la noche, cuando todos estaban dormidos, me puse frente al espejo a platicar con él. Le pregunté si ellos provocan que las personas guarden secretos oscuros y hagan cosas malas a sus hijos. Me dijo que no.

Ahora sé que mi padre no está poseído por un demonio, al menos no por uno como él mío.

Alberto Sánchez Argüello

Managua Noviembre 2014


sábado, 22 de noviembre de 2014

LA VIDA EN LOS TIEMPOS DEL AGUINALDO


Saqué mi aguinaldo del cajero automático de la gasolinera. Con el dinero bien guardado, me tomé uno de esos líquidos negros industriales que te venden como café, mientras sacaba cuentas de todos los regalos que iba a repartir en casa. Ya listo para salir me fijé en un sujeto que no paraba de verme. 

Salí lo más rápido que pude, justo cuando comenzaba a caer un aguacero que convirtió las calles en grandes canales acuáticos. El tipo venía tras de mí, dando grandes brazadas, yo intenté hacer la rana lo más rápido que pude pero mi condición física siempre ha sido lamentable. Ya con el hombre tocándome los talones un submarino emergió en una bocacalle y desde la escotilla me hicieron señas de entrar. Yo me lancé de cabeza en el agujero de metal que se cerró detrás de mí.

Adentro no tardé mucho en reconocer que estaba en el Nautilus. Recorrí largos pasillos hasta llegar a una gran cámara de cristal donde Nemo me esperaba con un té caliente. En silencio recorrimos un submundo marino de largos tiburones blancos, anguilas inmensas y ballenas. Luego pasamos a través de un laberinto de tuberías y aparecimos en un lavamanos que me pareció familiar.

Quise abrazar al capitán y agradecerle por su generosidad, pero él me apartó con amabilidad, tomó mi billetera, sacó el dinero y me indicó la salida.

Ya se ve que con esta crisis no se puede confiar en nadie.

Alberto Sánchez Argüello

Managua Noviembre 2014
Imagen: internet

miércoles, 19 de noviembre de 2014

EL IMPOSTOR



Hoy por la mañana los fumigadores volvieron a alborotar el vecindario. Mi hermana corrió al cuarto del fondo para evitar que sus alergias se dispararan, yo simplemente me amarré un pañuelo encima de la nariz y la boca. En medio de la bullaranga seguí escuchando la radio, dónde casualmente reportaban un incremento de las enfermedades trasmitidas por mosquitos -sonaba alarmante la situación-. Así que  decidí dejarlos entrar esta vez, aunque nos dejaran apestada la casa.

Unas cuantas horas después los tenía mostrándome sus credenciales del ministerio de salud, mientras rellenaban sus artefactos que parecían sacados de alguna peli de ciencia ficción clase B. Cuando mi hermana trató de detenerlos ya era muy tarde: los sujetos con cierto odio profesional nos llenaron la casa de humo. 

Cuando los tipos se retiraron con sus aparatos infernales y la humareda blanca se disipó, descubrimos el cadáver del abuelo, caído en el ladrillo rojo del patio, con el periódico aún aferrado a sus manos. Yo me puse a llorar, horrorizado ante el engaño criminal al que nos había sometido durante tantos años aquel gigantesco zancudo.

Alberto Sánchez Argüello

Managua Noviembre 2014
Imagen: internet

martes, 18 de noviembre de 2014

DE CUANDO NO ES RENTABLE MORIRSE


Recién jubilado, el hombre concluyó que lo más rentable para su familia era dejar sus asuntos en regla y tirarse de un puente.

Algunas horas más tarde, piedra al cuello y con varias cartas enviadas, se lanzó al río. Por esas cosas de la vida cayó directamente en el cóctel de un alto funcionario -que casualmente se paseaba en su modesto barco de veinte y tres metros de eslora- ahogándose de inmediato entre la ginebra y las cerezas.

Cinco décadas después, los familiares del occiso aún siguen pagando una onerosa demanda.

Alberto Sánchez Argüello
Managua Noviembre 2014
Imagen: Internet