jueves, 24 de agosto de 2017

SOMOS LO QUE RECORDAMOS



Mi abuela siempre toma las mismas callejuelas sucias. A pesar de la insistencia de mi madre de cambiar su ruta diaria y cruzar por el parque para acortar la distancia a la pulpería. Es tozuda. Prefiere pasar saludando a medio barrio camino a comprar el pan y la leche.

Me mandan a que la siga, me dicen que me apure, pero hace mucho sol y recorro despacio las cuadras, con ese sueño pegajoso de los domingos por la mañana. Hasta me parece que sigo soñando cuando le paso al lado a un carruaje amarillo idéntico al que tuvo mi bisabuelo, cuando era cochero en Granada. Por ir viendo aquello, me escapo de tropezar con una monja que parece salida del retrato escolar del internado de mi abuela, la misma que les picaba la cabeza con un lápiz afilado si se portaban mal. Me restriego los ojos y miro hacia adelante un reguero de ropa vieja, ángeles de latón, libros tirados y un señor vestido de frac que sentado en la acera, contempla con tristeza un sobre cerrado que sostiene en su mano.

Apresuro el paso, pero voy de subida y las chinelas me jalan. Las vecinas están asomadas en los umbrales, tratando de entender lo que está pasando. Yo no me detengo, sólo evito pegarme contra una lancha encallada en el asfalto y un caballito de madera que se mece con la brisa matinal.

Mi abuela me espera sonriente, mientras acaricia el gato de la señora de la venta. Yo pido agua y se la paso junto a la pastilla diaria que olvidó tomar. Pero ya es tarde. Mi abuela ahora es una niña y de su boca caen sus primeras letras que se dispersan por el piso, ruedan hacia la acera y descienden lentamente por la calle, para acompañar al resto de sus recuerdos.     


Alberto Sánchez Argüello
Managua 24 agosto 2017

viernes, 11 de agosto de 2017

DE UCRONÍAS Y EFEMÉRIDES



6 DE AGOSTO DE 1813

Simone de Beauvoir arrebata a Caracas de la colonia española y es proclamada "La Liberadora". El segundo sexo se convierte en un libro de lectura obligatoria en toda América.

14 DE SEPTIEMBRE DE 1939

Charlie Parker es picado por una araña en Jimmie's Chicken Shack y su saxofón produce una tela que cubre New York durante un año
.

10 DE FEBRERO DE 1965

Stephen King revoluciona la astrofísica en Cambridge, con su tesis sobre monstruos ancestrales que habitan en agujeros negros.

21 DE JULIO DE 1969

Louis Armstrong desciende del Apolo 11 y toca el primer solo de trompeta en la historia de la Luna.

10 DE MAYO DE 1973

Bruce Lee se contamina de rayos gamma en una escena editada de "Enter the dragon" y es reclutado para una operación militar secreta en Vietnam.

24 DE DICIEMBRE DE 1985


Ronald MacDonald, cuadragésimo presidente de Estados Unidos, manda miles de hamburguesas para que La Contra celebre Navidad en la frontera norte de Nicaragua.


Del texto Alberto Sánchez Argüello
De la imagen Alex Gross

miércoles, 22 de febrero de 2017

LOS INCOVENIENTES DE PROCRASTINAR




Estaba en tiempo muerto de oficina, esos que te incitan a caer dormido encima de la mesa destrozando la laptop y tu expediente laboral. Así que procuré evitar el desastre, buscando muebles baratos en internet. 

Encontré buenas ofertas de sillas de madera reciclada y algún sofá usado. Ya casi apagaba todo para irme a almorzar, cuando decidí clickear un portal de artículos históricos. El sitio ofrecía una variedad de cosas exóticas entre las que se encontraban la dentadura de Zelaya, cabellos de la infancia de Darío y la bacinilla de uno de los filibusteros de Walker. 

La bacinilla me llamó la atención y me dediqué a investigarla a fondo. Terminé descubriendo que a finales del siglo veinte había sido usada como talismán espiritista por una secta zoofílica que realizaba ritos en las laderas del volcán Masaya en los solsticios de invierno. La secta, que se creía extinta, tenía una página en línea que mostraba hombres con máscaras de caballo y un texto que predecía claramente el advenimiento de Trump y una invasión extraterrestre en el año dos mil veinte y tres. Para cuando quise averiguar más detalles sobre la invasión, una cuadrilla de hombres en uniforme militar entraron a la oficina y me sacaron en andas. 

Siete años después sigo en la misma oficina, custodiado las veinte y cuatro horas, con suero en mis brazos, sentado en la bacinilla del filibustero. Esperan que siga descubriendo cosas, sobre todo las debilidades de los alfa centauri y cómo evitar el nacimiento del nuevo imperio chino. Yo les digo que estoy en ello, sin decirles que encontré una constante matemática oculta en los memes publicados en Facebook, que predice la hora y el día exacto en que terminará el mundo. 

Alberto Sánchez Argüello
Managua Febrero 2017

martes, 21 de febrero de 2017

CINCO MAS



A Carito


Recorrer la ruta que sube por tu espalda hasta alcanzar tu rostro. Preguntar entre susurros, si queres vivir conmigo entre una tira de Liniers y un dibujo de mi hija, aquel en el que comemos pastel mientras mi hijo adolescente narra un universo manga desde su kokoro. Esperar tu respuesta mientras me deslizo desde tu cuello hasta tus pies pequeños, esos que expanden nuestro universo, una huella a la vez. Ver tu sonrisa que se dibuja lenta, iluminando el día que aún no quiere despertar. Tocar mi frente con la tuya y confesarte que me he quedado sin palabras. Ver tus ojos abrirse y dejar a mis manos decir que mi lugar está entre tus brazos. Escuchar tu respuesta apenas audible: "cinco minutos más". Ver como regresa la luna por la ventana y las sabanas reclaman su lugar.

Alberto Sánchez Argüello
Managua Febrero 2017

Imagen: detalle de El Beso de Gustav Klimt

miércoles, 28 de septiembre de 2016

HOGAR



Después de siete horas en la fábrica, el hombre regresó a casa. Colocó cinco monedas en la ranura de la entrada y la puerta se deslizó suavemente hacia la derecha.

Adentro una niña jugaba en la sala y una mujer terminaba de servir la mesa. El hombre entró despacio, queriendo apreciar la escena sin que lo notaran, pero la niña alzó la mirada y le sonrió.

Se sentaron los tres. El hombre les contó su día entre máquinas y vapor. Les habló de la soledad que lo invadía en sus turnos, la presión de sus superiores, la ansiedad por escuchar la sirena que anunciaba el cierre de la jornada. Les describió su regreso, entre masas de hombres grises que caminaban sin hablar. Ellas lo escucharon atentas, la niña acariciando su brazo por momentos.

El hombre se levantó. Recogió los trastes y cubiertos para lavarlos. Desde la cocina miró a la niña acurrucarse con la mujer en el sillón frente al televisor. Al terminar, el hombre se acercó para abrazarlas, pero ellas se disiparon en el aire, como si estuviesen hechas de niebla. El hombre bajó la cabeza y arrastró los pies hacia la entrada, deslizó la puerta y sacó del bolsillo de su pantalón otras cinco monedas.


Alberto Sánchez Argüello
Managua Septiembre 2016  

sábado, 27 de agosto de 2016

ETERNO RETORNO


Para Borges y para vos Germán

Estas dunas están preñadas de olvido. Camino entre sus arenas sin rumbo, para volver siempre al mismo lugar. Me engaño pensando que regreso por los alacranes que lo habitan, pero en algún eco de mi memoria reconozco que aquí la brisa es más seca y que un montículo asoma bajo mis pies. Repito entonces el ciclo que luego olvidaré, alimentando mi cuerpo con pinzas suculentas para perderme después en la tarea imposible de desenterrar lo que permanece oculto. Soles y lunas se posan sobre mi cabeza, mientras mis dedos se reducen a muñones y mis brazos en huesos cubiertos de piel. Hasta que un día concluyo mi labor y la gigantesca efigie se revela ante mí. Centurias pasadas iluminan mi mente y vuelvo a recordar mi intento vano de convocar al innombrable en ausencia de mar, mi llamado a la muerte, sin humanidad que ofrendar. Me alejo entonces, esperando que la arena vuelva a cubrir la estatua maldita, deseando olvidar que soy inmortal.

Alberto Sánchez Argüello

Managua Agosto 2016

sábado, 20 de agosto de 2016

LOS OTROS



Madre siempre nos prohibió entrar al bosque. Nos enseñó a buscar entre los edificios abandonados lo que necesitábamos y a guardar silencio por las noches. Los otros duermen más allá de los árboles nos decía, no los debemos despertar.

Los mayores fueron los primeros en abandonar los restos de la ciudad. Dijeron que buscarían otros sobrevivientes y se internaron entre las ceibas para nunca regresar. Luego se fueron mis hermanas. Pensaban encontrar escorpiones o serpientes, cualquier cosa comestible que nos pudiese salvar. Las esperé durante meses, pero ellas tampoco volvieron.

Soporté el tiempo que pude comiendo termitas, muriendo un poco cada día bajo la lluvia negra. Una noche, con mis últimas fuerzas, me arrastré hacia el campo de cruces y saqué lo que quedaba de madre. Esa noche, mientras desgarraba carne y huesos, más allá de las tierras yermas, en la oscuridad de la foresta, despertaron los otros.


Alberto Sánchez Argüello

Agosto 2016